La ciencia detrás de los vuelos largos y cómo las aerolíneas nos "hackean”

La ciencia detrás de los vuelos largos y cómo las aerolíneas nos "hackean”

Hace poco leí un artículo sobre cómo las aerolíneas diseñan los vuelos largos y me pareció interesante. Todo en un vuelo largo está pensado estratégicamente, desde las luces hasta el momento de dar la comida. Las aerolíneas “hackean” nuestro cuerpo para ayudarnos a adaptar al destino antes de aterrizar. Aquí un resumen de algunas cosas:

 

1. Todo gira alrededor del ritmo circadiano

Nuestro cuerpo tiene un “reloj interno” que regula nuestro sueño, energía, temperatura corporal y hormonas (como la melatonina, que es la que regula el sueño). Cuando viajamos cruzando zonas horarias, ese reloj se desajusta y eso entonces lleva al jet lag. Las aerolíneas intentan manipular las señales externas para ayudar a reajustarnos más rápido.

 

2. Las comidas no son al azar

En los vuelos largos, la comida se sirve según la hora del destino, no según nuestro reloj. Comer influye en nuestro reloj interno: la digestión funciona como una señal biológica de la hora del día y también, nuestro metabolismo se sincroniza con el momento cuando comemos. Hay estudios en cronobiología que muestran que los horarios de comida pueden modificar ritmos internos incluso sin cambiar el sueño. Por ejemplo: en nuestro último vuelo a Emiratos Árabes, en nuestro reloj eran las 7pm, pero nos sirvieron desayuno. ¡La clave está en dejarte llevar!

 

3. Las luces del avión están programadas

Las cabinas modernas usan iluminación diseñada y basada en la ciencia del sueño. La iluminación tiene un impacto en la melatonina y la evidencia científica demuestra que la exposición a luz (especialmente en momentos específicos) puede suprimir o estimular esta hormona.

  • Luz brillante → Simula día → Nos mantiene despiertos

  • Luz tenue → Simula noche → Nos induce al sueño

  • Transiciones graduales → Imitan amanecer y atardecer

 

4. Nos “programan” para dormir 

En vuelos largos, todo sigue un patrón, nada es coincidencia. Todo está diseñado para que lleguemos más alerta, menos desorientados y con menos jet lag. Por ejemplo:

  • Comemos → Bajan las luces → Hora de dormir

  • Antes de aterrizar → Suben las luces → Nos despiertan

 

5. Hay doctores detrás de todo esto

Las aerolíneas trabajan con expertos en medicina del sueño, cronobiología, fatiga humana, etc. En vuelos súper largos, estos sistemas se diseñan aún más cuidadosamente para mejorar la adaptación del pasajero.

 

Otros detalles que también están cuidadosamente diseñados: 

Presión de cabina

La cabina simula una altitud de aproximadamente 6,000–8,000 pies, esto disminuye ligeramente el oxígeno y eso puede causar fatiga... por eso nos sentimos más cansados de lo normal.

Aire súper seco

La humedad dentro del avión es extremadamente baja, puede bajar de 10 a20%. Eso es más seco que muchos desiertos y resulta en piel seca, ojos irritados y más cansancio. Por eso la importancia de la hidratación al viajar... además que la deshidratación puede empeorar los síntomas del jet lag.

El sabor cambia en el aire

¡Esto es real! En el aire, disminuye la percepción de sabores dulces y salados. Hay estudios que demuestran que el jugo de tomate sabe mejor en los aviones, y es por pura ciencia: el ruido del avión y la presión afectan las papilas gustativas, haciendo que percibamos menos lo dulce pero más el sabor “umami” (sabroso), que es justo lo que tiene el tomate. Además, el aire seco disminuye nuestra capacidad de saborear bien, así que el jugo de tomate termina siendo mejor que otras bebidas. Yo nunca he pedido, pero sé de mucha gente que lo hace… literalmente nuestro cuerpo está “programado” para disfrutarlo más en un avión.

Movimiento y circulación

Estar muchas horas sentados afecta la circulación, por eso es recomendable levantarse, caminar, estirar y mover las piernas. Esto ayuda a disminuir la fatiga e incomodidad.