Nunca pensé que el café se convertiría en parte esencial de nuestros viajes. Con el tiempo, viajando, nos hemos dado cuenta de algo curioso: los cafés ricos casi nunca están en las zonas más turísticas. Suelen estar en barrios tranquilos, calles auténticas y rincones escondidos, pero seguros.
Para nosotros, los mejores cafés son esos donde muchas veces el dueño está detrás de la barra, el barista se toma el tiempo de explicarte el origen del grano, te pregunta qué te gusta, te recomienda algo distinto y conversa contigo. Ahí, sin planificarlo, el café se convierte en una forma de conocer la ciudad desde adentro.
Nuestro secreto
Para encontrar los mejores cafés siempre usamos una aplicación que tenemos en el celular: Coffee Roasters.

Esta aplicación funciona como guía para encontrar cafés de especialidad en distintas ciudades y países.
Cafés que nos han marcado
Gracias a esta forma de viajar, hemos descubierto lugares que nos roban el corazón.
Por ejemplo, en Osaka, Japón visitamos Hicaru, un café con una historia bien linda. El dueño perdió a su hermano con síndrome Down y en su memoria creó un espacio donde personas con esta condición hacen lo que les gusta: servir café, preparar latte art, cocinar, conversar y ser parte activa del lugar. No desde la lástima, sino desde la dignidad y la inclusión.

Por aquí Edwin, mi compañero de vida y de viajes desde el 2013, también barista y dueño de Café La Brea en Orocovis, Puerto Rico.
Viajen, caminen sin prisa y piérdanse con intención. Muchas veces, una buena taza de café es la mejor excusa y el mejor punto de partida para descubrir una ciudad de verdad.